
1 - Un jamón ibérico se diferencia fundamentalmente por su " pezuña negra", pero ojo con la picaresca: se han detectado que en el mercado hay jamones con pezuñas pintadas de negro o chamuscadas para oscurecerlas.
2 - El jamón ibérico es estrecho, delgado y de caña estilizada y alargada. Recuerde que siempre predomina la longitud sobre la anchura en las patas ibéricas. Cuidado con los jamones excesivamente gordos aunque le digan que es debido a su exceso de alimentación.
3 - Se diferencian por su corte en uve "V" de la piel externa del jamón, si tuviera otra forma podría no ser ibérico.
4 - La parte interior, es irregular, amarillenta y con manchas oscuras. Son tejidos adiposos en los que se ha fijado una flora micótica de colores azulados, blanquecinos, verdosos o grisáceos.
5 - Una vez realizado el corte, toque la grasa con el dedo pulgar y presione, si observa que se ha hundido con relativa facilidad y ha dejado una huella profunda, el jamón es de bellota. Esto no pasa con el de recebo y el de pienso (cebo). Sus grasas son mucho más duras y recias, menos flexibles, y el dedo no dejará casi marca.
6 - La grasa amarillenta de la corteza del ibérico señala el periodo de maduración. Si esta grasa es mas blanquecina, el jamón estará demasiado fresco.
7 - Compruebe en la etiqueta la procedencia del jamón y sus denominaciones, esto le dará una garantía de que el producto posee un alto nivel de calidad por haber pasado todos los controles exigidos.
8 - No sólo los productos ibéricos de firmas con mucho nombre son los de mayor calidad, lo mas importante es que estén elaborados artesanalmente, respetando los procesos tradicionales y curados en secaderos naturales y bodegas.
9 - El jamón ibérico de bellota es el producto ibérico de la gama más alta por consiguiente su precio también lo es. No se fíe de las gangas porque " lo barato al final sale caro".


